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Cambiando el debate público parte 2

| 18 septiembre, 2012 | 0 Comentarios
Un nuevo estudio prueba la noción más bien orwelliana de que la influencia del entorno social puede incluso cambiar nuestros recuerdos. Un estudio en el Instituto de Ciencia Weizmann investigó hasta qué grado  se pueden alterar los recuerdos a través de la manipulación social. El reporte del Instituto Weizmann informa, “Una nueva investigación en el Instituto Weizmann revela que todo lo que se necesita es ejercer una pequeña presión social”.
El experimento se llevó a cabo en cuatro etapas. Primero, los voluntarios asistieron a la proyección de una película. Tres días después,  realizaron un examen de memoria, respondiendo preguntas acerca de la misma. También se les preguntó qué tan seguros estaban de sus respuestas.
Más tarde fueron invitados a  tomar nuevamente el examen mientras se los escaneaba en un generador de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) que revelaba la actividad cerebral. En esta ocasión, sin embargo, se les entregaron las supuestas respuestas de los otros participantes del grupo. Entre ellas se introdujeron respuestas falsas a las preguntas que los voluntarios habían respondido con anterioridad correcta y confiadamente. Después de ver estas respuestas “plantadas”, los participantes se conformaron con el grupo, dando respuestas incorrectas casi en el 70% de los casos.
¿Pero, se conformaban a las exigencias sociales, o en realidad habían cambiado sus recuerdos de la película? Para descubrirlo, los investigadores invitaron a los sujetos a  volver a realizar el examen de memoria. En algunos casos los participantes regresaron a las respuestas originales correctas; sin embargo, cerca de la mitad permaneció en el error, lo que implica que los sujetos confiaban en los recuerdos falsos implantados en la sesión anterior.
Un análisis de los datos de la fMRI mostró diferencias en la actividad cerebral entre los recuerdos falsos persistentes y los errores temporales de conformación con la sociedad. Los científicos piensan que existe un vínculo que conecta lo social y los procesos de memoria en el cerebro: es posible que se necesite su sello… para recibir aprobación (de los recuerdos) antes de que se carguen en el banco de memoria. De este modo, el apoyo social podría actuar en…  nuestros cerebros para reemplazar un recuerdo vívido por uno falso”.
“La mayoría de la gente ni siquiera se da cuenta de su necesidad de conformarse. Viven bajo la ilusión de que siguen sus propias ideas e inclinaciones, que son individualistas, que han alcanzado sus opiniones como resultado de su propio pensamiento – y lo que sucede sencillamente es que sus ideas son las mismas que las de la mayoría”.
Erich Fromm, El Arte de Amar

Ahora que hemos visto cómo la sociedad afecta los puntos de vista de la gente, examinemos el tema desde un ángulo práctico, educativo. El impacto de los medios de comunicación en nuestros criterios, incluso físicamente dentro de nuestros cerebros, ha sido documentado y reconocido más de una vez. Titulares como “Videojuegos violentos y cambios en el cerebro,” “Comerciante  noruego  exhibe juegos violentos en espera de un ataque,” y “Tiroteo masivo en Alemania impulsa a los comerciantes a descontinuar juegos para adultos”, sugieren que los individuos están muy conscientes del daño que causan los medios violentos y agresivos. Sin embargo, a pesar de esta percepción, los medios no sólo continúan mostrando imágenes ofensivas, sino que incluso cada vez son más explícitas y frecuentes.
Para comprender cuánta violencia absorben las mentes de los jóvenes, consideren esta información de una publicación del Sistema de Salud de la Universidad de Michigan titulada, La televisión y los niños: Un niño estadounidense promedio habrá visto 200.000 actos violentos y 16.000 asesinatos en la TV al llegar a los 18 años”. Si esta cifra no parece alarmante, consideren que hay 6.570 días en dieciocho años, lo que significa que en promedio, a esa edad, un joven habrá visto algo más de treinta actos de violencia en la televisión, 2.4 de los cuales habrán sido asesinatos, cada día de su joven vida.
“No es neutralidad lo estamos exigiendo, sino más bien unidad, unidad de garantía común, de responsabilidad mutua, de reciprocidad… Es a esto que aspira nuestro trabajo en educación entre nuestros muchachos, y aún más con los adultos”.
Martin Buber, filósofo y educador, Una nación y un mundo: Ensayos sobre acontecimientos actuales
Para concluir, una investigación contemporánea prueba que “mi entorno de hoy es mi yo del mañana.” Nuestro entorno nos construye como seres humanos, porque somos producto de nuestro entorno. Cada cambio que deseamos imponernos debe primero ser absorbido por nuestro entorno. Por lo tanto, cuando el entorno respalda el valor de ver el uno por el otro y la considera digna de elogio, este valor será encomiable también a los ojos de sus integrantes.
Necesito de Todos, Necesito de Ti.

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Categoría: Ciencia

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