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Complementación y Reciprocidad

| 28 septiembre, 2012 | 0 Comentarios

Al hacer un análisis sobre el hecho que nuestro mundo se ha convertido casi de un día por otro en una aldea global, descubrimos que la naturaleza se comporta como un organismo único que funciona apegándose a determinadas leyes de complementación y reciprocidad.  Un examen exhaustivo de la naturaleza revela el profundo vínculo que la sostiene. Cada elemento complementa y sirve a los otros, como lo demuestra la cadena alimenticia: los vegetales se alimentan de los minerales, los herbívoros de las plantas, y los carnívoros de los herbívoros. Esta cadena contiene una cantidad innumerable de sub-cadenas que juntas constituyen el sistema completo. En la cadena alimenticia, cada elemento afecta a los demás elementos, y cualquier cambio en alguno de ellos afectará a los demás elementos de esta misma.

El estudio de la naturaleza revela que cada elemento que realiza su función le permite a los ecosistemas sostener el equilibrio entre los diferentes elementos del conjunto, y de este modo mantenerse saludable. Un informe significativo presentado al Departamento de Educación en EE.UU. en octubre de 2003 por las doctoras Irene Sanders y Judith McCabe,  muestra claramente lo que sucede cuando violamos el equilibrio de la naturaleza.

“En 1991, se avistó una orca—una ballena asesina— devorando una nutria, cuando que las orcas y las nutrias por regla general coexisten pacíficamente. Entonces, ¿qué estaba sucediendo? Asimismo, los ecologistas descubrieron que la población de la perca marina y los arenques iba en descenso. Las orcas no se alimentan con estas especies, sino que las focas y los leones marinos constituyen el nutrimento acostumbrado de las orcas; pero la población de estos, también había disminuido. Privadas de sus focas y leones marinos, las orcas comenzaron a recurrir a las simpáticas nutrias para conseguir su cena.

“Entonces las nutrias se extinguían porque desaparecían los peces que para comenzar ellas nunca habían consumido. Pero, el efecto dominó continuaba propagándose: en vista de que ya no había nutrias que se alimentaran de erizos de mar, la población de erizos se había incrementado exponencialmente y como los erizos se nutren de los bosques de algas en el fondo marino, estaban arrasando con estos mismos. Las algas marinas han sido el hogar de los peces que son el alimento a las gaviotas y las águilas. Al igual que las orcas, las gaviotas pueden hallar otra fuente de sustento, pero las águilas calvas no pueden hacerlo, y en consecuencia se encuentran en serios problemas.

“Todo comenzó con la disminución de la perca marina y el arenque. ¿Por qué?  Pues porque  los balleneros japoneses estado matando la variedad de ballenas que se alimentan de los mismos organismos microscópicos que nutren a los abadejos (una especie  de pez carnívoro). Al aumentar su consumo de ese nutrimento, la población del abadejo se incrementó y atacó a la perca y al arenque que son la comida de las focas y los leones marinos. Con la disminución de la población de los leones marinos y las focas, las orcas deben alimentarse con las nutrias”.

Como hemos visto, la naturaleza está constituida por conexiones recíprocas que crean equilibrio, coherencia y armonía. Pero los humanos no funcionan en este modo recíproco, ni entre ellos mismos ni con la naturaleza. Por consiguiente, dado que los humanos son parte de la naturaleza, su falta de concordancia con ella y entre ellos mismos desequilibra todo el sistema, como lo demuestra el ejemplo anterior de las orcas. Mientras que toda la naturaleza obedece el principio de la garantía mutua—da lo que puedas y recibe lo que necesitas—los humanos funcionan en sentido contrario—toma lo que puedas y da solo lo que es forzoso. El hombre explota al hombre y la humanidad explota a la naturaleza. De hecho, casi hemos agotado los recursos de nuestro planeta.

“Nuestros rastros ecológicos ya están utilizando los recursos renovables de 1,4 planetas Tierra, y probablemente utilizarán el de dos planetas Tierra para el año 2050. En otras palabras, estamos viviendo de manera insostenible agotando el capital natural de la Tierra. Nadie sabe cuánto más podemos continuar por este camino, pero las alarmas ambientales se están disparando.”

G. Tyler Miller, Scott Spoolman, Viviendo en el Medio Ambiente: Principios, Conexiones y Soluciones

En la naturaleza, los seres humanos se han convertido en algo semejante a un tumor canceroso. La humanidad está succionando todo para ella misma, sin consideración por el medio ambiente. Pero así como el cáncer muere junto con el cuerpo al que le da la muerte, eso también le sucederá a la humanidad si no se transforma en un órgano sano en el organismo de la naturaleza.

Para comprender por qué la humanidad se comporta de modo tan irresponsable e irracional, tenemos que estudiar de cerca la naturaleza humana. Como lo explicó la bióloga Sahtouris anteriormente, “Cada molécula, cada célula, cada órgano… es egocéntrico.” Sin embargo, el egocentrismo  no significa que la humanidad deba soslayar el hecho de que debe mantener la salud del organismo—es decir de  la humanidad— por conveniencia propia.

Necesito de todos, necesito de Ti

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Categoría: Interconexión

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