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Interconexiones, parte de la vida moderna, parte 1

| 28 septiembre, 2012 | 0 Comentarios
La solución más rápida y obvia para alcanzar el cambio de nuestros valores es a través de los elementos clave que diseñan nuestros patrones de pensamiento en la actualidad—los medios de comunicación y el Internet. Para cambiar la mentalidad social, necesitamos cambiar el discurso en los medios. Como se expuso anteriormente, si los medios promocionaran que es bueno dar, compartir y colaborar, así pensaríamos también y lo llevaríamos a cabo con mucho gusto.
 
Pero en la realidad de hoy en día, nuestros egos están inflados: aquel que siente que tiene derecho a todo está bien visto y a los manipuladores se les llama “emprendedores”. No es de extrañar que en la escuela, a los que no son egoístas o maliciosos se les etiquete  de “tonto” o “débil”. Tampoco es sorprendente que con tal corriente de mensajes socialmente negativos, los oficiales de policías deban estar apostados en cada escuela primaria en Texas, por ejemplo, no para ahuyentar a adultos peligrosos, sino para alejar a los niños peligrosos, e incluso arrestar a algunos que solo cuentan con seis años de edad. Y no sólo uno o dos, sino 300.000 niños en el año 2010, y sólo en ese estado.
El entretenimiento televisivo no tiene que significar violencia o espectáculos que promueven el derecho egoísta. Es muy factible producir programas de televisión de alta calidad, divertidos, que contengan mensajes en favor de las relaciones sociales. El periodismo investigativo no sólo debe dar a conocer la corrupción, sino también demostrar que dependemos unos de otros y  que sólo juntos podremos salir adelante.
Los medios pueden presentar aquellas comunidades e  iniciativas en las cuales se estén implementando dichos conceptos, como la ciudad de Marinaleda en España, cuya estimulante historia fue presentada  en The New York TimesUn trabajo y ninguna hipoteca para todos en un pueblo español“. Los medios podrían entonces discutir sobre el éxito que han alcanzado tales esfuerzos, cómo mejoran nuestras vidas y evidenciar que dichas iniciativas pueden implementarse en diferentes partes del mundo.
La conclusión es que se necesita transformar el discurso público, y cuando esto se lleve a cabo  la gente cambiará sus puntos de vista; los medios de comunicación cambiarán su contenido para adaptarse al discurso público. Pero el cambio debe comenzar con un esfuerzo consciente, ya que la tendencia actual de los medios ni es a favor de la sociedad ni es proactiva.
Asimismo, el cambio social no tiene que comenzar en la cima, en los horarios de máxima audiencia, en programas de alto perfil televisivo, en los canales más populares. Se puede alcanzar un gran éxito con  un  movimiento de las bases, con unos pocos entusiastas que se unan para formar un movimiento social que se promueva a través de Internet. Así es precisamente como comenzó el movimiento Ocupemos Wall Street.
Los medios de comunicación sociales como Facebook y YouTube le permiten a cualquiera con tan solo un poco de iniciativa y sentido común promover cualquier idea que desee—buena o mala—y crear el eco suficiente para reunir una masa crítica de ideas en favor de la sociedad. Como veremos más adelante, se necesita de una minoría pequeña y decidida para realizar un cambio grande y decisivo.
Junto a los diversos medios de comunicación sociales, tenemos la efectiva y tradicional comunicación de boca en boca. Las ideas se propagan simplemente hablando de ellas—en la casa, en el trabajo, con los amigos, en los foros en línea, a través de las redes sociales. Sencillamente decir a la gente lo que uno cree que es correcto les hará reflexionar. “No hay nada como proponer un producto tan interesante que la gente simplemente no pueda evitar hablar de él. Nada más eficaz que los clientes que por su propia cuenta deciden apoyar un negocio que simplemente les gusta”, escribe el consultor de marketing, Andy Sernovitz, en su libro Mercadeo de boca en boca: cómo consiguen las compañías inteligentes que la gente hable.

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Categoría: Educación Global, Interconexión

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