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Nuestra independencia

| 12 septiembre, 2012 | 0 Comentarios

En fechas recientes hemos venido presenciando una serie de manifestaciones alrededor del mundo, una especie de agitación que se manifiesta en las calles. Y si bien con frecuencia, la gente no puede formular sus demandas con palabras, una profunda sensación de malestar les impulsa a actuar, a salir a las calles y protestar, a veces a riesgo de sus vidas.

Pero, para comprender por qué han ocurrido y siguen ocurriendo estas protestas en una era global, necesitamos considerar la situación de la humanidad desde un ángulo amplio, considerar cada aspecto en la situación de la humanidad separadamente. Estudiemos esta cita con detenimiento:

                   (Foto: naider.com)

“Los historiadores examinarán el pasado y dirán que ésta no fue una época ordinaria sino un momento decisivo: un período sin precedentes de cambio global, un tiempo en el que un capítulo finalizaba y otro comenzaba – para las naciones; para los continentes; para todo el mundo.”

Gordon Brown, historiador, ex Primer Ministro del Reino Unido (2008)

En efecto, vemos ya desde hace algún tiempo y en particular desde la crisis global en el 2008 que estamos ante un momento histórico. Los índices de divorcio aumentan constantemente, y mucha gente no tiene deseo alguno de casarse o tener una familia. Se incrementa el abuso de las drogas,  y la violencia y el crimen continúan.  El sistema educativo está en colapsando, con instituciones que o bien ofrecen una enseñanza deficiente o una educación que está fuera del alcance da la mayoría de la gente.  La inseguridad personal es muy alta y no es sorprendente que aproximadamente el 40 por ciento de la gente sufra de alguna enfermedad.

El principal indicador  de nuestro desconcierto se relaciona con el futuro de la situación económica. Desde el año 2008 el mundo se encuentra estado en una prolongada crisis económica. Peor aún, las perspectivas de encontrar una salida  parecen sombrías.

Si bien antiguamente las expectativas y la solución de los problemas se centraban en un ámbito restringido, la conexión entre la gente en todo el mundo se ha vuelto mucho más cercana en las últimas décadas. La globalización ha creado un flujo de bienes, servicios, información y gente de un lugar a otro, “reduciendo” en efecto el mundo en una aldea global. La globalización ha dejado en claro que todos estamos conectados y dependemos unos de otros como ruedas dentadas en una máquina. Un hecho que ocurre en un área del planeta puede provocar un efecto dominó que propague ondas en todo el mundo.

Esto es lo que dijo Javier Solana, ex Secretario General de la OTAN:

“Debido a que la interdependencia nos expone a todos los habitantes del mundo de una manera sin precedentes, manejar los riesgos globales es el gran desafío de la humanidad. Pensemos en el cambio climático; los riesgos de la energía nuclear…; las amenazas terroristas…; los efectos colaterales de la inestabilidad política; las repercusiones económicas de las crisis financieras; las epidemias… Todos estos fenómenos forman una parte del lado oscuro del mundo globalizado: contaminación, contagio, inestabilidad, interconexión, turbulencia, la fragilidad compartida…

La interdependencia es, de hecho, dependencia mutua—una exposición compartida a los peligros. Nada está completamente aislado, y los ‘asuntos exteriores’ ya no existen… Los problemas de otra gente son ahora nuestros problemas, y ya no podemos mirarlos con indiferencia, o esperar obtener algún beneficio personal de ellos.”

www.necesitodetodos.com

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Categoría: Crisis y Resolución, Evolución

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