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Queremos vivir mejor

| 10 septiembre, 2012 | 0 Comentarios

“ Acaso nunca se haya cavilado, ni hablado ni escrito tanto como hoy sobre el futuro de la humanidad. ¿Seguirá alumbrando la tea de la violencia, con su luz siniestra, la conturbada redondez del orbe? ¿Habrá siempre en este triste mundo pobreza, hambre y miseria? Y si ha de ocurrir un gran cambio en la constitución y funcionamiento de nuestra sociedad, ¿cómo se verificará esa universal transformación? ¿Por medio de una atroz guerra? ¿Merced a una cruenta revolución? ¿O sobrevendrá por los suaves, tácitos caminos de la paz? ”

Este párrafo es sólo una pequeña parte de un escrito de alguien a quien amo; luchó, buscó y murió por la paz, el gran Gandhi. Este escrito de 1941 nos deja muchas cosas en qué pensar. ¿En qué nos hemos convertido los humanos? Hoy, vivimos momentos de violencia que jamás se habían visto antes. No existe lugar en el mundo donde no se hable de ella.

El hombre es un ser que necesita vivir en comunidad, pero en la actualidad contradecimos este hecho. Cada día nos aislamos más, vivimos sólo para nosotros ignorando a las personas que nos rodean. Las parejas no se quieren casar ni quieren tener hijos; salimos a la calle con temor, vivimos con miedo.

La violencia es generada por nuestros deseos insatisfechos, por nuestra búsqueda insaciable de placer. Culpamos al vecino, al compañero de trabajo o de escuela pues los consideramos causantes de nuestros males. La envidia nos hace inaguantable ver a aquellas personas que creemos que están mejor que nosotros ¿por qué razón alguien ha  de estar mejor que yo?  La realidad es que no estamos ciertos de que otros estén mejor,  pues los juzgamos por las apariencias.

Cada uno de nosotros, con nuestro egoísmo, con nuestros deseos insatisfechos,  contribuimos a generar violencia. Si pudiéramos detenernos por un momento, concentrarnos y escudriñar en nuestro interior, descubriríamos que el odio habita en nosotros.

Lo podemos descubrir en todos los ámbitos de la vida. Observemos cómo las parejas no se quieren comprometer; y si alguno de los dos tiene un logro, en lugar de ser un aliciente, un orgullo para la otra persona, se convierte en un punto de competencia, de envidia, de odio.

La pregunta obligada es ¿dónde queda el amor en todo esto?  A lo cual preguntaríamos de igual manera ¿sabemos lo que es amar? Dicen las personas que conocen de estos temas que el amor es sentir y alegrarse por los logros y alegrías de la persona amada. Entonces, ¿qué ocurre? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo alegrarnos por el otro?

Situaciones como lo anterior también se viven en las familias, Los padres que quieren a sus hijos con egoísmo. Esto contradice la creencia de que no hay amor más puro y desinteresado que el de los padres por sus hijos.

¿Qué estamos haciendo de nosotros mismos? Sobre todo ¿cómo hemos llegado a esta situación? Es crucial tener las respuestas, considero que las causas viven dentro de nosotros.

Tenemos una insatisfacción tal que nuestro entorno no nos satisface. Nos percatamos que hay odio dentro de nosotros y que este lo expresamos de diferentes maneras sobre todo, destruyendo el medio ambiente. El riesgo es que al destruir lo que tenemos a nuestro alrededor nos estamos destruyendo a nosotros mismos.

Los seres humanos queremos vivir mejor, sobre todo en paz. Deseamos salir a la calle y no tener miedo de ser atacados o asaltados. Deseamos tener oportunidades. Sin embargo, sólo lo lograremos cuando comprendamos que el mundo posee una integralidad, una totalidad donde cada ser humano es una pequeña parte de un cuerpo llamado humanidad. A su vez, la humanidad ha de vivir en armonía con la naturaleza, con el planeta.

¿Queremos vivir mejor? Veamos a nuestros semejantes, a nuestro entorno, como una parte de mí, sabiendo que dependo de él y que él depende de mí.

Sólo siendo integrales podremos vivir en paz, en armonía, ser felices ¿Te gustaría esto? Solo tenemos que hacerlo.

Necesito de todos, necesito de ti.

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Categoría: Educación Global

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