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¿Unidos por el bien común?

| 8 septiembre, 2012 | 0 Comentarios

 

Nos llenamos la boca a la hora de hablar de lo que trabajamos para otros, de lo que trabajamos para hacer de este mundo un mundo más justo y que se acaben por fin las injusticias que caen sobre muchos. Seguimos llenándonos la boca al hablar de lo difícil que es encontrar un empleo digno en estos momentos de crisis mundial. Nos ahogamos al decir que todas las personas se merecen un respeto y llenamos y rellenamos páginas y más páginas hablando de responsabilidad social, de ética,  de solidaridad, de corresponsabilidad, de emprendimiento, etc. Pero… ¿es esta una realidad realmente compartida por todos? ¿Estamos verdaderamente trabajando en red por un objetivo común? Es más… ¿Es cierto que compartimos un objetivo común?

Es conocido por todos, o por lo menos así lo gritamos a los cuatro vientos, que la unión de sinergias, los apoyos entre las personas es lo que verdaderamente posibilita la construcción de espacios más enriquecedores y por ende, espacios de mayor efectividad pero me duele ver y comprobar cómo no siempre es así y cómo hay personas que buscan una y otra vez hacer daño de forma gratuita.

Seguiremos trabajando, seguiremos intentado trabajar por el objetivo común, que se presupone nos une a todos pero que el tiempo y la realidad me ha demostrado que no es así (para algunos). Seguiremos creyendo en la gente, en los que nos conocen y en los que no nos conocen tanto. Seguiremos construyendo al igual que nos alegra y nos gusta ver como otros también construyen porque sí, queremos seguir pensando que las personas trabajamos por un objetivo común, que en ningún caso versa sobre nosotros sino por hacer de este mundo un mundo más inclusivo, más justo y donde las personas puedan SER.

Lo que planteamos ante nosotros, son grandes interrogantes de nuestro diario vivir y de nuestro comportamiento cotidiano, en el cual reflejamos el trasfondo de nuestro esquema de pensamiento más profundo y de cómo nuestro entorno social moldea nuestros pensamientos más íntimos y a veces contradictorios. ¡Donde con nuestras palabras expresamos ciertas ideas, pero con nuestros comportamientos demostramos lo contrario!

Tenemos esta sencilla pregunta ¿es cierto que compartimos un objetivo común? La  respuesta que se desliza automáticamente de nuestra boca es un ¡Si! Rotundo. Pero nuestro comportamiento inconsciente y cotidiano echa esta afirmación por tierra, cuando nuestros pensamientos más internos, salen a flote y terminamos por degradar a todo y a todos.

Sale a la superficie una gran carencia de nuestra sociedad y es que la educación que le damos a las personas, dista de ser una educación para ser hombres, en el termino amplio de su expresión. Solo educamos seres “productivos” o “ académicos”, pero nunca personas, sensibles, solidarias, en contacto con la “esencia misma de la vida”, si no con un concepto deshumanizado con respecto de los demás. Donde todos terminamos perdiendo el respeto por todos.

Necesito de Todos, Necesito de Ti.

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Categoría: Crisis y Resolución

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