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Vivir como un cáncer no lleva a la felicidad

| 20 febrero, 2013 | 0 Comentarios

A medida que la humanidad en general se siente cada vez más deprimida, vacía y temerosa del futuro, continúa la búsqueda de la definición correcta de la palabra ‘Felicidad’.

Robert Skidelsky, Profesor Emérito en Economía Política de la Universidad de Warwick y miembro de la Academia Británica de Historia y Economía, escribe en su artículo, “La felicidad es la igualdad ”

compromiso mutuo

…El rey de Bután quiere brindarnos a todos más felicidad. Los gobiernos, dice, deben aspirar a incrementar al máximo el producto bruto de la Felicidad de la gente, en lugar del producto nacional bruto. ¿Representa este nuevo enaltecimiento de la felicidad un cambio o es tan solo una novedad pasajera?

Es fácil comprender porqué los gobiernos deben minimizar la importancia del crecimiento económico ya que éste se perfila tan evasivo. No se espera que la Eurozona crezca del todo este año; la economía británica se está contrayendo; la economía griega se ha venido reduciendo durante años; incluso se espera que China reduzca el paso. ¿Por qué no olvidarse del crecimiento y disfrutar lo que tenemos?

No cabe duda de que este estado de ánimo pasará cuando el crecimiento se reanime, como todos lo esperan. Sin embargo, ha ocurrido un cambio más profundo de actitud en lo relativo al crecimiento, que lo hará parecer como una estrella menor en el futuro – particularmente en los países ricos…

…Una mayor igualdad no solo produciría la felicidad que se deriva de contar con mayor seguridad y mejor salud, sino también la satisfacción que se experimenta al tener más tiempo libre, más tiempo con la familia y amigos, más respeto por parte de los compañeros y más opciones de estilo de vida. Una gran desigualdad propicia que las personas codicien bienes, que de otra forma no desearían, sin embargo. constantemente se les recuerda que tienen menos que su prójimo.  Vivimos en una sociedad insistente, con padres turbo cargados y madres “tigre”, que constante incitan a sus hijos a “salir adelante”.

El error más grande que la gente comente al  evaluarse es separarse del sistema natural que la rodea, como si los seres humanos estuvieran por encima, separados de su ambiente natural.

La situación es más sencilla de lo que se cree.

Las personas tienden a olvidar quienes son. Los seres humanos no son unos alienígenas espaciales, desconectados del resto de las creaturas vivientes o del sistema natural en el que habitan, sino que forman parte de éste.

Los humanos aun pertenecen al grupo de mamíferos, el cuerpo humano biológicamente no difiere de otros mamíferos sofisticados, salvo por algunas leves diferencias; todo el cuerpo e incluso la psique trabaja basándose en las mismas leyes y principios.

Y la tan llamada “felicidad”, en términos biológicos, es un equilibrio general, la homeóstasis dentro del ecosistema real, y es este caso, dicho ecosistema existe dentro del ser humano, dentro de la sociedad humana y entre la sociedad humana y el resto del vasto sistema natural circundante.

La felicidad, el sentimiento de equilibrio, la comodidad en la que la persona puede disfrutar de la vida, depende de la participación óptima y armónica del ser humano en el sistema.

Los problemas que la sociedad experimenta hoy en día provienen del hecho que el actual sistema humano y socio económico es contrario a la ley de equilibrio de la naturaleza.

El constante crecimiento cuantitativo de estilo de vida que con obstinación se sigue  imponiendo a pesar de que obviamente está por derrumbarse, es antinatural, va en contra de las leyes naturales del ambiente circundante.

Por el momento los seres humanos se están comportando como un cáncer dentro del sistema natural. Con el presente sistema, las personas se dañan a sí mismas, y para probarlo tenemos las estadísticas de las enfermedades inducidas por el hombre: depresión, divorcio, las estadísticas del abuso de sustancias y básicamente el colapso de todas las instituciones humanas. Asimismo, los seres humanos deterioran a la sociedad humana en general, de lo cual son testigos las desigualdades sociales, el crecimiento de las tensiones  nacionales e internacionales, una juventud desempleada con un futuro incierto; además, los seres humanos afectan al medio ambiente y la prueba evidente de ello es el calentamiento global y la extinción de incontables especies, la contaminación del aire y los océanos, etc.

El crecimiento en un sistema cerrado, finito e interconectado tiene que ser cualitativo, que persiga perfeccionar, purificar, las interconexiones para el funcionamiento óptimo de todo el sistema.

El artículo anuncia que “se recuperará el crecimiento” pero la recuperación del crecimiento cuantitativo es imposible. Las leyes que rodean a la humanidad son irrompibles y si la especie humana está planeando sobrevivir con el proceso evolutivo, debe adaptarse al sistema natural en lugar de tratar de adaptarlo a su codicia y ambiciones egoístas. El crecimiento que será posible a partir de ahora serácualitativo, como un cuerpo biológicamente maduro una vez que se ha completado su crecimiento.

Como la red global humana en su conjunto ha evolucionado hacia un estado interconectado e interdependiente, en adelante el proceso debe concentrarse en cambiar nuestras actitudes y relaciones conforme a esta interdependencia. En otras palabras, cómo usar las interconexiones de la manera más eficaz para provecho de todo el organismo, cómo depurar el sistema completo para que funcione en equilibrio y total armonía.

No tenemos ninguna oportunidad. Las imponentes fuerzas de la naturaleza nos han mostrado durante las catástrofes naturales que no podemos competir contra ellas: la naturaleza que nos rodea no cambiará; solamente nosotros podemos hacerlo.

La  igualdad dentro de la sociedad humana tiene que ir acompañada de una actitud y un enfoque basados en las inquebrantables leyes del ecosistema vivo y natural.

Volviendo al tema principal del artículo citado, la igualdad en sí misma no conduce a la felicidad. Si todos fuéramos iguales con una tendencia a explotarlo todo y a todos para favorecer nuestros intereses personales, esto solo nos llevaría a una mayor destrucción.  De hecho, esta actitud es la que nos ha llevado a la crisis global en la que la humanidad se hunde en este momento.

Por lo tanto, la igualdad social debe venir acoplada a una actitud correcta, una inclinación a tener relaciones generosas e indulgentes entre las personas en una escala global.

La humanidad tiene que descender de su pedestal y comenzar a investigar y entender el sistema natural circundante desde una nueva perspectiva. No desde la postura de explotación – que es como la gente usa la naturaleza para un “bienestar” mal entendido – sino para entender las leyes de la naturaleza y que la humanidad se convierta en socio del sistema, ayudando en el mantenimiento del equilibrio y la homeóstasis general, disfrutar de una cualidad de vida sin precedentes a través de esta nueva visión.

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Categoría: Ciencia, Interconexión

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