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Los principios de la Nueva Educación

| 25 abril, 2013 | 1 Comentario

“Reparar el mundo significa reparar la educación”.[i]

Janusz Korcsak, un educador

Hasta ahora hemos hablado acerca de la sociedad adulta en general y de la educación del adulto en particular. Sin embargo, a largo plazo, nuestro futuro depende de cómo educaremos a nuestros hijos, no a nosotros mismos. Por este motivo, parece apropiado presentar algunos de los fundamentos de la educación a los niños y jóvenes en el nuevo mundo.

principios de la nueva educación global e integral

Ante todo está la escuela. La finalidad  de la escuela dentro de un nuevo mundo no es simplemente impartir conocimientos para que el niño apruebe un examen. Más bien, la escuela debe formar a los niños para convertirlos en seres humanos, o mejor aún, humanitarios. Los niños deben recibir una educación que corresponda al modelo del mundo en el cual vivirán cuando se conviertan en adultos. Se les deben dar las herramientas para ser  personas conectadas,  que sepan comunicarse, que es lo que aspiramos enseñar para que sean adultos capaces de crear relaciones genuinas y duraderas dentro del marco de la garantía mutua. Esto se logrará mediante la creación de un ambiente favorable a las relaciones sociales  en la escuela y— lo más importante—un ambiente en favor de la escuela dentro de  casa.

En lugar de enseñar cómo ser el mejor alumno de su clase, el niño necesita que le enseñan a construir una sociedad en la que las personas estén conectadas entre sí, en un ambiente  de amistad e igualdad.  Pueden empezar, por ejemplo, sentándose en un círculo, en lugar de sentarse en filas en pupitres separados. A través del juego se les puede enseñar el poder y el sentido de pertenencia que ofrece este modo de estudio.

El concepto del aprendizaje social, en lugar del aprendizaje individual, no es una noción teórica. Se ha experimentado en numerosas oportunidades con repetido éxito, hasta tal punto que cabría preguntarse por qué  hemos hecho caso omiso de sus obvias bondades durante tanto tiempo.

En un ensayo intitulado Psicología Educativa, una historia de éxito: teoría de la interdependencia social y el aprendizaje cooperativo, los profesores de la Universidad de Minnesota, David W. Johnson y Roger T. Johnson presentan un impactante caso sobre la teoría de la “interdependencia social”. Según sus palabras, “Más de 1.200 estudios de investigación han sido realizados durante las últimas once décadas  sobre los esfuerzos cooperativos, competitivos e individualistas”.[ii]

Johnson y Johnson compararon la efectividad del aprendizaje cooperativo con respecto al aprendizaje individual, competitivo utilizado normalmente. Los resultados fueron inequívocos. En lo relativo al compromiso individual y responsabilidad personal, concluyeron, “La interdependencia positiva que vincula a los miembros de un grupo se postula para propiciar sentimientos de responsabilidad para: (a) llevar a buen término  nuestra participación en el trabajo; y (b) facilitar el trabajo de los otros miembros del grupo”.

Además, cuando el rendimiento de una persona afecta los resultados de los colaboradores, la persona se siente responsable del bienestar de ellos como si fuera el suyo propio. El fracaso personal es malo, pero defraudar a los demás además de a sí mismo es todavía peor”.[iii]

En otras palabras, la interdependencia positiva convierte a los individualistas en personas dedicadas y cooperativas, que es completamente opuesto a la tendencia actual en la que el individualismo excesivo alcanza el nivel de narcisismo.

Para demostrar los beneficios de la colaboración, los investigadores midieron los logros de los estudiantes que cooperaron, comparados con los que compitieron. “Se descubrió que el promedio al que llegó la persona que coopera alcanzó alrededor de dos tercios de una desviación estándar, por encima del promedio de una persona que se desempeña en una situación competitiva o individualista”.[iv]

Para comprender el significado de dicha desviación por encima del promedio, consideremos que si un niño es un estudiante con un promedio de -D, al cooperar, su calificación brincará a un asombroso promedio de +A. También escribieron, “La colaboración, cuando se la compara con los esfuerzos competitivos e individualistas, tiende a promover una mayor retención a largo plazo, una mayor motivación intrínseca y expectativas de éxitos, pensamientos más creativos… y actitudes más positivas hacia las tareas y la escuela”.[v]

En el aprendizaje cooperativo, el rol del maestro no es dictar el material, sino sobre todo, guiar al niño que debe percibir a su maestro como un amigo adulto, así como también a un experto. Los maestros y los estudiantes deben sentarse juntos en un círculo, a la misma altura, y discutir como iguales. Aquí, la superioridad y el control son reemplazados por una guía sutil para ayudar a los niños a descubrir las cosas por sí mismos, por medio de la deliberación o los esfuerzos del grupo.

Los niños aprenden a deliberar, a compartir puntos de vista y discutir, al mismo tiempo que se respetan por sus méritos y singularidad personal. Esto le permite a cada uno de ellos expresar sus pensamientos libremente y revelar cada una de las cualidades especiales de cada estudiante. De este modo, el niño ampliará su visión del mundo y absorberá nuevas ideas y perspectivas.

Al repetir este modo de aprendizaje, los niños aprenden a apreciar la conexión entre ellos como el recurso más importante, dado que esto les garantiza todo el conocimiento y el poder que poseen. Comienzan a disfrutar sólo alcanzando el éxito junto con los demás, y el valor de cada persona se mide no por la excelencia individual, sino por la contribución de su excelencia al éxito del grupo.

  • Los grupos de estudio serán relativamente pequeños, y a cada grupo se unirán uno o dos chicos dos o tres años mayores que ellos. Los jóvenes de más edad actuarán como instructores. Debido a que la inclinación natural del niño es copiar a los más grandes, estos jóvenes instructores serán en realidad los mejores maestros, dado que los estudiantes tratarán naturalmente de imitarlos. Los chicos mayores que enseñan tienen también mucho que ganar—una mayor comprensión del material, una comprensión más profunda de sí mismos, y una oportunidad de contribuir a la sociedad y ganar su aprobación.
  • La disciplina de los niños será tratada de manera muy diferente que en las escuelas de hoy en día. Cuando haya un caso de mala conducta, los mismos niños, junto con los adultos y los profesionales, decidirán cómo manejar la situación. A los niños se les debe enseñar el pensamiento crítico constructivo, y analizar que los momentos de pequeñas crisis son grandes oportunidades para enseñar este tipo de pensamiento. Si un niño se comporta incorrectamente, la clase se reunirá y discutirá qué se debe hacer en relación a eso, y cómo prevenir que se repita.
  • La discusión no debe ser un proceso teórico. Por el contrario, los niños (no los involucrados) simularán la situación e informarán a la clase cómo se sintieron, qué los condujo a comportarse de esa forma, etc. Entonces, sostendrán una discusión de grupo en la que todos los niños tomarán parte, para que una vez que se tome una decisión, todos los niños habrán “experimentado” el papel de todos los implicados en el incidente. De ese modo pueden tomar una decisión mucho más justa, de manera compasiva y comprensiva.
  • Esas discusiones enseñan a los niños a considerar los temas desde ángulos diferentes y saber que es bueno e incluso natural tener muchos puntos de vista sobre el mismo tema. Además, a través de la simulación y el análisis repetido de las ideas desde puntos de vista diversos, los niños aprenden la posibilidad de cambiar su manera de pensar, arrepentirse, admitir errores y justificar los puntos de vista de sus amigos más que los propios.
  • Al menos una vez por semana, los niños saldrán a paseos y excursiones para ayudarlos a conocer “más de cerca” el mundo en el que viven. Los paseos recomendados incluirán lugares que no se tiene la costumbre de visitar y aprenderán acerca de ellos, como bancos, jefaturas de policía, museos de todo tipo, fábricas y tribunales.
  • Cada una de esas salidas debe ser precedida por explicaciones acerca del lugar que van a visitar, qué esperan encontrar,  lo que ya conocen acerca de ese sitio, el rol que desempeña en sus vidas y cuán bien lo desempeña, cómo beneficia a la sociedad, qué clase de gente trabaja, y qué tipo de entrenamiento y educación se necesita para laborar allí. Más tarde, los niños discutirán y compartirán sus experiencias y enseñanzas sobre la salida, enriqueciéndose mutuamente con sus percepciones.
  • A través de estas visitas y recorridos los niños llegarán a conocer el mundo de un modo mucho más personal que viéndolo por televisión, de la cual reciben la influencia de la perspectiva que el director desea mostrar. A veces, como en el caso de los museos, los niños no sabrían en absoluto acerca de esos lugares si no fuera por la escuela. Además de aprender acerca del lugar que visitan, conociendo los elementos que afectan sus vidas,  llegarán a sentir de primera mano la trama que conecta a la sociedad humana.
  • Aprenderán que el mundo está integrado y conectado a través de experiencias “prácticas”, simplemente mostrando lugares diferentes, sus funciones en nuestras vidas y sus conexiones con otros lugares que afectan su existencia. Esta información es vital para la confianza y preparación del niño para la vida después de la escuela.
  • Otro importante accesorio de aprendizaje es la cámara de video. Se recomienda que todas las lecciones—que no son “lecciones” sino que son debates y trabajo de grupo—se documenten en video. Los niños se acostumbrarán rápidamente a la presencia de la cámara y se comportarán naturalmente. Reproducir los acontecimientos que requieren atención especial les permite contemplarse desde fuera. Al ver un video de una situación, pueden analizar más claramente cómo trabajaron como grupo, cómo se las arreglaron con las interferencias y cómo se relacionaron unos con otros. En consecuencia, pueden juzgarse a sí mismos y a sus relaciones con los demás y ver dónde tuvieron éxito y dónde necesitan mejorar.

[i] Adir Cohen, The gate of light: Janusz Korczak, the educator and writer who overcame the Holocaust (USA, Fairleigh Dickinson Univ Press, Diciembre 1, 1994), 31

[ii] David W. Johnson and Roger T. Johnson, “An Educational Psychology Success Story: Social Interdependence Theory and Cooperative Learning,”Educational Researcher 38 (2009): 365, doi: 10.3102/0013189X09339057

[iii] Johnson and Johnson, “Educational Psychology Success Story,” 368

[iv] Johnson and Johnson, “Educational Psychology Success Story,” 371

[v] (ibid.)

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Categoría: Crisis y Resolución, Educación Global

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