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Cambio Fundamental en el Modelo Educativo

| 9 mayo, 2013 | 0 Comentarios

La Garantía Mutua – Agenda Educativa

La educación es un problema reconocido y un tema doloroso en todo el mundo. Niños apáticos, evaluaciones, violencia y conducta desordenada son los indicadores que el sistema de educación en muchos países se ha vuelto inoperante.

Cambio Fundamental en el Modelo Educativo

Algunos de los problemas se originan en la estructura del sistema educativo y en su imposibilidad de adaptación a los cambios. Sin embargo, queda claro que se  necesita una transformación, particularmente debido a lo poco que se han actualizado las escuelas desde su origen en los días de la Revolución Industrial hace unos 200 años. Aulas abarrotadas, niños detrás de los pupitres, obligados a permanecer inmóviles durante prolongados períodos de tiempo, recreos insuficientes, y una enorme cantidad de información inútil por memorizar son aún la norma. En los días en que las escuelas se establecieron por primera vez, había una necesidad genuina de educar a las masas de trabajadores para adaptarse a las líneas de montaje.

De modo que la estructura actual de las escuelas refleja una perspectiva muy estrecha del concepto de educación. La Enciclopedia Británica, sin embargo, define educación de la siguiente manera: “La educación puede ser considerada como la transmisión de los valores y el conocimiento acumulado de una sociedad. En este sentido, esto es equivalente a lo que los científicos sociales llaman socialización o enculturación. Los niños—concebidos en las tribus de Nueva Guinea, o en el Renacimiento Florentino, o la clase madia de Manhattan—nacen sin cultura. La educación está diseñada para guiarlos en el aprendizaje de una cultura, moldear su comportamiento al modo de los adultos, y dirigirlos hacia su rol probable en la sociedad”.[i]

Sin embargo, las escuelas de hoy en día simplemente tienen como meta dotar a los estudiantes con herramientas a través de las cuales continúen su instrucción en universidades y colegios superiores. Las escuelas no educan en el completo sentido de la palabra.

La educación, como acabamos de describir, no es meramente el acto de proporcionar conocimiento. Es el proceso  de diseñar la personalidad y comportamiento de cada uno de nosotros. En efecto, la esencia de la educación es enseñar al estudiante cómo enfrentar y triunfar en la vida. Una escuela que sólo enseña cómo memorizar información es irrelevante en la realidad actual.

A la luz de todo lo anterior, tenemos que darnos cuenta que necesitamos hacer un cambio fundamental en el modelo educativo. Debemos examinar los desafíos que el mundo moderno nos presenta y ver si la educación que proporcionamos en la actualidad concuerda con ellos lo suficiente.

En la realidad presente, nuestro mundo se ha convertido en una aldea global, social, política y económicamente. Desde el momento en que nos vimos vinculados los unos a los otros, perdimos la capacidad de continuar dirigiendo nuestras vidas por medio de valores narcisistas y de indiferencia por los demás. Estos valores pueden haber sido útiles en el mundo antiguo, individualista y egocéntrico, pero desde el momento en que la humanidad se convirtió un sistema global integral, las reglas se han vuelto idénticas a las que se aplican a todos los sistemas integrales en la naturaleza.

El cuerpo humano es un ejemplo de dicho sistema integral. Dentro de nuestros cuerpos, la cooperación y la armonía (conocida como homeostasis) entre todas las células y órganos le permite al cuerpo mantener una salud satisfactoria. La armonía entre las células se traduce en un cuerpo saludable dentro de esta asombrosa maquinaria, y la salud del cuerpo contribuye, a su vez, a la salud de cada célula individual.

La forma en que operan las células en nuestro organismo, es una expresión de la ley de garantía mutua y reciprocidad, que se aplica a todas las conexiones multilaterales en la naturaleza. En verdad, la sostenibilidad del sistema depende de las relaciones recíprocas entre los elementos que lo sostienen.

Por lo tanto, mientras continuemos relacionándonos entre nosotros de modo egoísta, en contraste con el mundo que se ha convertido en integral, estaremos actuando en disonancia con las leyes de la naturaleza.  Al actuar de este modo seremos como células que a pesar de que forman parte de un organismo, sin embargo consumen sólo para sí mismas. En el caso del cuerpo humano, el resultado de tales células es un tumor canceroso. En el caso de la humanidad, el resultado es una crisis multifacética global de  múltiples estratos.

Para resolver la crisis, debemos ajustar nuestra red de conexiones y hacerla realmente global. Cada persona debe reconocer la naturaleza del mundo en el que vive, y comprender que en el Siglo XXI, nuestra vida personal depende de nuestra actitud hacia los demás. Por consiguiente, debemos educar a la gente para que se sensibilice respecto a los demás, que se vuelvan atentos y responsable en su enfoque hacia el mundo.

Por lo tanto en el Siglo XXI el mundo necesita más que una solución económica o política a sus problemas. Ante todo necesita una solución educativa.

Numerosos estudios y libros ya han determinado que el elemento más importante en la formación de la personalidad de una persona joven es el ambiente que lo rodea.[ii] Por consiguiente, “educar” realmente a un niño significa ubicarlo en el medio ambiente correcto, que incida en resultados positivos y valores correctos. Para educar una generación que erradique la crisis que el mundo está experimentando actualmente, debemos crear un entorno social diferente para nuestros hijos.

Desde el principio, los niños necesitan crecer con la comprensión de que el egoísmo: disfrutar a expensas de los demás, es la causa principal del sufrimiento en el mundo adulto. Al mismo tiempo, debemos mostrarle a los niños—utilizando varios instrumentos de enseñanza—que las relaciones basadas en la consideración mutua, la tolerancia y la comprensión facilitan la armonía y la persistencia de la vida.


[i] “Education,” Encyclopædia Britannica, http://www.britannica.com/EBchecked/topic/179408/education

[ii] Probablemente el ejemplo más notable de la influencia del entorno social sobre nuestra psiquis, e incluso sobre nuestro bienestar es el libro Connected: The Surprising Power of Our Social Networks and How They Shape Our Lives – How Your Friends’ Friends’ Friends Affect Everything You Feel, Think, and Do, por Nicholas A. Christakis, MD, PhD, y James H. Fowler, PhD (Little, Brown and Co., 2010).

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Categoría: Educación Global

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