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La Era de la Estupidez

| 8 junio, 2013 | 0 Comentarios

Este es un  excelente documental, con todas las características para serlo, muy buena fotografía y una temática difícil de abordar, ya que nos pone cara a cara con lo que hoy llamamos crisis global, abarcando todos los ámbitos de la interrelación humana.  Querámoslo  o no, nos involucra a todos directa o indirectamente, llevándonos a través de su narración a tomar una posición frente a hechos reales y crudos de nuestra existencia como seres “humanos”, como especie. Nos enfrenta a hechos de tal magnitud sobre lo que hemos hecho a nuestro planeta con nuestro “desarrollo”, que no se puede sino justificar el título de: “La era de la estupidez”. 

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Se trata de un análisis sobre nuestra conducta durante las últimas décadas derivada del desarrollo alucinante en materia científica, tecnológica, económica y social, que ha creado una imagen distorsionada de la realidad. Hemos perdido el enfoque racional y lógico del desarrollo, y esta perspectiva irracional ha desembocado en esta crisis global que ya ralla en la autodestrucción.

Una de las primeras frases que nos impactan es: “… pero las condiciones que estamos experimentando hoy en día fueron causados por nuestra conducta… en otras palabras, pudimos habernos salvado nosotros mismos.” Tratemos de analizar un poco el tema desde otra perspectiva, sin perder de vista las condiciones en que nos encontramos (como por ejemplo el desastre ecológico global y sus consecuencias).  ¿Hacia dónde podemos evolucionar bajo estas condiciones que a primera vista están cancelado nuestro futuro? Como humanidad, nos encontramos ante una encrucijada: supervivencia o extinción.

La naturaleza busca y crea siempre un equilibrio. Existe un principio básico que podríamos llamar el impulso del desarrollo o evolución que durante millones de años creó las condiciones para la vida de nuestro planeta. La ciencia nos describe el Big Bang que inicia la expansión y el desarrollo. Después, durante el desarrollo de nuestro sistema planetario, la Tierra pasó por los estados críticos iniciales de formación de la costra terrestre sin que pudiera adivinarse un terreno viable para la vida.

Pero aparecieron las plantas en la superficie, que absorbían las altas concentraciones de dióxido de carbono y lo convertían en oxigeno, por lo que se alcanzaron concentraciones tan altas que la atmosfera era altamente inflamable. Si caía un rayo, la atmosfera se incendiaba y parecía imposible el desarrollo de un ser vivo. Sin embargo, gradualmente aparecieron las especies animales, que producían  dióxido de carbono y consumían oxígeno, creando un equilibrio perfecto para el desarrolloevolutivo y la consecuente aparición del hombre.

Luego el hombre evolucionó, creando tribus, villas, poblados, ciudades y nuestras actuales metrópolis. Pero en este ascenso evolutivo, surgió algo llamado razonamiento el cual se desarrolló, según la teoría Darwiniana, a través de la competencia y la supremacía del más fuerte, posicionándonos en la cima de la pirámide. Hoy en día creemos que estamos por encima del sistema de la naturaleza y que no formamos parte de ella, sin percibir que estamos regidos por estas mismas leyes que impulsaron nuestro desarrollo. Hemos olvidado el principio más importante: es necesario mantener el equilibrio, como lo hicieron antes plantas y animales.

La presencia del hombre en el planeta ha creado un desequilibrio tal, que el día de hoy nuestra supervivencia está en peligro. Nuestro ambiente es altamente “inflamable”, pero no debido a la chispa de un relámpago, sino por la “estupidez” humana. Podríamos preguntarnos si el día de hoy ante esta encrucijada no habremos perdido la partida, coincidiendo con la conclusión expuesta en este documental, que esperamos sea solamente una pregunta y un razonamiento retorico, al decir: “Me di cuenta sorpresivamente que después de mucho esfuerzo, el acto final de nuestra existencia, debería ser el suicidio… muy tarde para nosotros”.

Es casi como si al final, la propuesta fuera entrar en la desesperanza y llamarnos a bajar los brazos, rendirnos ante nuestro “destino”,  perder todas nuestras esperanzas en la vida, en el futuro, y llegar a un suicidio colectivo como humanidad. Digamos que la idea subliminal, allí entre bastidores, parece razonable, porque nadie quiere tomar acciones, cayendo en la indiferencia que parece haberse apoderado de nosotros o en  la impotencia misma ante la inminencia de la catástrofe.

Nadie parece hallar una respuesta, o lo que es peor, simplemente nos negamos a cambiar nuestro paradigma de vida y de pensamiento altamente egocéntrico, pensando que todo está bien y que al final aparecerá la fórmula mágica que nos salvara, el “descubrimiento” que salvara la situación sin necesidad de un esfuerzo individual o colectivo. Simplemente dejémoslo pasar que ya alguien lo solucionará.

Sé que parece difícil de aceptar que cada uno de nosotros, individuos sin aparentemente ninguna cualidad significativa, podríamos ser una parte importante en este proceso o más aún ser la parte principal en la solución misma del problema. Pero debemos observar que en la ley del desarrollo de la vida está implícito un principio y es que ésta tiene un propósito determinado: el surgimiento del hombre no fue simplemente para llevarlo a una etapa de desarrollo, cuyo final fuera su autodestrucción o el suicidio colectivo como especie. Siguiendo este principio, aún no termina la evolución de este hombre altamente competitivo y egocéntrico, que  casi ha  destruido su medio ambiente en aras de un sistema de oferta y demanda, de consumismo descontrolado, de una humanidad esclava de un trabajo por unos cuantos centavos al día, o de ver como parte de nuestros hermanos de especie mueren de hambre bajo nuestra indiferencia y paradójicamente al otro lado del mundo se desperdicia la mitad del alimento que solucionaría el hambre de ellos.

Podríamos estar de acuerdo: ¿estupidez? Sí. Pero, esta situación es una verdadera oportunidad, podemos ver que frente a nosotros se abre la posibilidad de tomar consciencia de que esta no es la finalidad última de la vida, sino que tenemos la alternativa de tomar el destino en nuestras manos, uniéndonos a los principios fundamentales de la vida, haciéndonos partícipes de la sabia naturaleza, involucrándonos en el trabajo de desentrañar el principio de estas leyes naturales para dar el salto definitivo, no hacia el destino de las masas domesticadas por el consumismo, sino a la gran aventura de descubrir las cualidades con las que la naturaleza dotó al hombre para alcanzar el nacimiento de un nuevo ser humanista.

Esta crisis es simplemente el síntoma de los dolores de parto, de donde tendrá que nacer un nuevo hombre, una nueva humanidad, capacitada para entrar en una etapa donde una nueva consciencia y un nuevo nivel de la vida se abrirán como el verdadero futuro preparado para nuestra especie. Llegar a ser un verdadero Hombre con una consciencia y armonía plena con la naturaleza. ¿Cómo? Tomando consciencia de la naturaleza misma observando sus leyes. No debemos continuar ignorando un segundo más que de esto depende nuestro futuro y supervivencia, más allá de la existencia misma sin sentido que se nos plantea como final.

Necesito de Todos, Necesito de Tí

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Categoría: Ecología, Videos

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