colabora con nosotros

La nueva forma de convivencia en pareja

| 28 agosto, 2013 | 0 Comentarios

Juntos pero no revueltos

Actualmente la vida en pareja viene tomando matices que tienen que ver con la época de crisis que estamos atravesando. Uno de ellos es la nueva tendencia en la convivencia entre las parejas -casadas o no-  que mantienen una relación monógama pero viviendo en casas separadas; es decir, emocionalmente juntos pero físicamente separados. Este nuevo tipo de relación ha sido llamado por sus siglas en inglés LAT (Living Apart Together).

convivencia en pareja

Originariamente esta idea nació de aquellas parejas que  por motivos de trabajo, principalmente del hombre, y por la renuncia de la mujer a seguir frustrando su propia carrera profesional, mantenían hogares en diferentes ciudades y se veían cuando el tiempo de ambos lo permitía; sin embargo, lo que en un inicio era necesidad, ahora se convierte en elección.

Un estudio de la Universidad de Missouri en Estados Unidos mostró que cada vez más parejas están optando por este tipo de modalidad y las cifras van en aumento. Los motivos pueden ser bastante diversos, desde comodidad, situaciones económicas, etc., pero en general apuntalan hacia una dirección: el temor al compromiso y la falta de disponibilidad para perder la libertad al tener que convivir bajo el mismo techo.

Podríamos pensar que estas relaciones tendrían menos tendencia a separarse, sin embargo, también corren el riesgo de fracasar. En el libro “Changing Relationships”, los sociólogos británicos Malcolm Brynin y John Ermisch sugieren que después de cuatro años de vivir en este tipo de relación,  el 45% de las parejas se separan, mientras que el 35 % se van a vivir juntos y el 10 % se casan. Es decir, la mitad sigue junta y la otra se separa.

Estos tipos de relaciones nos muestran claramente cómo cada vez estamos menos dispuestos a esforzarnos en la construcción de una familia, temiendo a la unidad, sin deseos de renunciar a la individualidad, y rechazando el compromiso que implicaría una relación de conexión recíproca.

Necesitamos -por lo tanto tanto-  replantearnos la idea de que el bienestar propio depende también del bienestar de la otra persona, en este caso de nuestra pareja y que el amor, la pareja y la familia se construyen desde las renuncias recíprocas.

Referencias:

http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/download/469/490.

http://www.bbk.ac.uk/news/living-apart together/LivingApartTogether_MultiMethodAnalysis_BriefingPaper_22April2013.pdf

Etiquetas: , , , ,

Categoría: Familia y vida, Sociedad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *