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Equilibrarnos con la Naturaleza

| 28 octubre, 2013 | 0 Comentarios

Interacciones en lNaturaleza

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La Naturaleza es una fuerza dinámica que promueve las interacciones entre las especies que habitan en el planeta, incluyendo al hombre. Como resultado de las dificultades de éste para interactuar en armonía en función del equilibrio general del planeta, comenzamos a comprender el papel de la ecología y su rol integrador y revelador para entender las relaciones de todo el sistema.

Existen diferentes categorías de interacciones dentro del sistema integral que nos gobierna llamado Naturaleza. Las más importantes son: el mutualismo, el comensalismo, la competencia y la depredación; todas ellas se rigen bajo el más estricto equilibrio en los estados vegetal, mineral y animal. Pero ¿qué sucede con el hombre?, ¿qué tipo de interacciones se vuelven importantes cuando las especies son afectadas mutuamente? y, ¿qué consecuencias tienen estas interacciones para el planeta?

Muchos interrogantes están apareciendo desde que se responsabilizó al hombre por los desastres ecológicos. Las personas nos hemos alejado cada vez más de la Naturaleza, en dirección totalmente opuesta a sus leyes y esto nos trajo muchas consecuencias en todos los niveles: catástrofes climáticas, malnutrición, epidemias de enfermedades mentales, crisis sociales, económicas, educativas y existenciales, entre otras. Todo esto parece ser el resultado de interacciones incorrectas, porque si algo es claro, es que todo tiene una relación de causa y efecto.

Si tenemos en cuenta que todo sistema está constituido por una red de influencias de todas las partes que lo componen; es inherente que lo que afecta a una parte, termina por afectar a todas. Por tal motivo es necesario construir una comprensión que nos acerque a comenzar a vivir en concordancia a la Naturaleza; a partir de interacciones mutualistas, a partir de los ejemplos que vemos en ella a través de algunas especies.

Un ejemplo fascinante es el de un pájaro de Boran (África) conocido como “el guía de la miel”. De acuerdo con pinturas rupestres, los seres humanos recogieron miel en África durante veinte mil años, gracias a estos pájaros que con su luz intermitente conducían a los hombres hasta las colonias de abejas, tardaban solo tres horas en llegar a ellas; de lo contrario demoraban alrededor de ocho horas en encontrarlas. Pero lo más interesante es que los hombres de Boran ahuyentaban a las abejas con fuego y humo, recogían la miel, y los pájaros se beneficiaban porque el humo reducía los riegos de ser picados y podían consumir las larvas y la cera, que no son comestibles para los humanos.

Es evidente que la relación entre los pájaros y los hombres de Boran no fue necesaria para sobrevivir, pero ambas partes del sistema se beneficiaron aplicando las leyes del mutualismo. Aun en la actualidad, en este lugar de África, continúan acatando las señales de estos pájaros “intermitentes” para acceder a las colonias de abejas. Y así podemos ver que la relación del hombre con la Naturaleza no siempre es caótica y nos acerca la reflexión de que, en las comunidades en las que estamos unidos y conectados por el mismo entorno -y lo mismo a nivel global-  ejercemos una influencia sobre todo lo que nos rodea; y todo lo que nos rodea nos influye. Es momento entonces que pensemos antes de actuar, sobre qué tipo de influencia representamos en nuestro entorno inmediato -que repercute en el planeta- y qué podemos aportar desde la toma de conciencia de la necesidad impostergable de equilibrarnos con la Naturaleza.

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Categoría: Artículos, Crisis y Resolución, Ecología

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