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Construir positivamente desde la Ruptura

| 29 Julio, 2014 | 1 Comentario

 

El trauma, que provoca un rompimiento, trae consigo síntomas dolorosos; muchas personas se relacionan solo con los síntomas, mientras que otras  buscan la raíz, la dicotomía, la escisión, provocada en nuestro interior. 

Trauma

Tomar consciencia del asunto es el primer paso para curar los efectos del trauma; el reconocimiento del mal es el remedio de cualquier enfermedad. La negación solo duplica los efectos.

El rompimiento nos muestra la dualidad de las cosas en nuestra vida y siempre se presenta como un drama; no es una experiencia positiva. Pero debemos considerar que cuando algo se rompe es una advertencia de que existe un problema. Sin el rompimiento no sabríamos que necesitamos reparar una conflicto latente.  

Para manejar ese rompimiento en nuestras vidas, para que sea palpable, debemos sentir la forma en que estamos rotos. No precisamente un sentimiento depresivo de ruptura, sino uno edificante que nos estimule a sanar, a crecer y ser mejores que antes.  La vida misma nos rompe a todos, pero algunos se vuelven muy fuertes cuando se dan cuenta del rompimiento.  Cuando uno ha herido a alguien o a roto algo en su propia existencia, pero continúa como si nada hubiera pasado, es muy difícil siquiera pensar que llegará el día en que se pueda sanar ese rompimiento. 

Existen acciones constantes en nuestras vidas que están allí cuando todo se ha perdido. Todos tenemos altas y bajas, situaciones difíciles en la vida. Pero no debemos permitir que el desánimo, el punto negro, nos impida continuar con nuestros buenos hábitos sin fallar. Podemos construir protecciones para aquellos a quienes amamos. Estas consisten en todas aquellas pequeñas acciones que hacemos por ellos, que no serán esenciales en la relación pero que constituyan la expresión profunda de la misma. 

Las protecciones pueden ser el blindaje de nuestros aspectos negativos: por ejemplo, si somos proclives a explosiones de enojo, debemos ser muy cuidadosos en este aspecto para no perder el control. Todos tenemos puntos débiles y son estos que debemos reforzar para que no irrumpan en alguna situación que provoque un rompimiento.

Debemos trabajar en estas protecciones. De igual forma, no debemos permitir que nadie le falte el respeto, o denigre, la parte de nuestro ser que es más preciosa e íntima:  pues eso sería una causa mayor de rompimiento en nuestra vida. 

 

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Categoría: Artículos, Educación Global, Familia y vida, Sociedad

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