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Un Mundo en Conexíon

| 26 noviembre, 2014 | 0 Comentarios

Muchas personas dicen que la humanidad está a punto de entrar en una nueva era de despertar y cambio, de sabiduría y paz; que nos movemos hacia un verdadero crecimiento y dejaremos atrás todas nuestras actitudes destructivas.mesa redonda-conexion humana

Es difícil creer estas afirmaciones cuando contemplamos el estado del mundo. En la primera década del milenio hemos sido testigos de las crisis económicas, sociales, familiares. El implacable aumento de la depresión en todos los continentes, la explotación de las personas, el crimen, la discriminación por religión, género, raza, condición social.

Cualquier individuo consciente se preguntaría cuál es el futuro que aguarda a sus hijos, tratando de hallar el hilo conductor que lo lleve a la solución. Sin embargo, dentro de este gran entramado se asoma la idea de que tal vez el mundo se parece a una orquesta sinfónica antes de dar su representación: todos afinan sus instrumentos y los sonidos parecen no tener orden ni concierto.

Para ilustrar lo anterior, comparemos la época que precedió al Siglo 20 cuando las personas apenas subsistían, la mayoría no sabía leer ni escribir, padecían hambre, enfermedades, insalubridad, el promedio de vida no rebasaba los cuarenta años y el hombre no podía aspirar a mejorar su existencia porque sufría el más grande de todos los males: la ignorancia.

Un siglo después de la revolución industrial y la revolución tecnológica las condiciones han variado totalmente: el conocimiento (que derrota a la ignorancia) se ha derramado por doquier. El uso de dispositivos cada vez más avanzados lo ponen al alcance de todos con las aplicaciones, la red de Internet, las redes sociales. La escolaridad es una obligación. La medicina se ha desarrollado de tal forma que la expectativa de vida de un ser humano es de 70 años.

Pensamos que el mundo es más violento, pero los horrores de las grandes guerras nos han dejado la sensación de que ese no es el camino. De hecho, las estadísticas muestran que las bajas por conflictos militares han disminuido más en los últimos 50 años que en todos los siglos anteriores. Por supuesto tenemos el problema del terrorismo, y las guerras en el Medio Oriente, pero no se comparan con los cataclismos anteriores.

La Organización Mundial de la Salud reporta que la extrema pobreza ha disminuido y los sistemas de salud han aumentado. En el año 2000, 85% de la población infantil recibió vacunas que salvaron millones de vidas. Además el 80% de la población adulta en el mundo sabe leer y escribir.

Podríamos decir que si bien la sociedad ha resuelto estos problemas, otros, de difícil solución, han sido creados, sin embargo, los optimistas dirían que últimamente muchos de los problemas de peso han desaparecido casi de la noche a la mañana y podríamos esperar lo mismo de los conflictos existentes.

Los grandes científicos, apoyados por la óptica moderna y los dispositivos de medición han podido descubrir la unidad de las fuerzas de la naturaleza, de la materia y la energía, la unicidad del Universo, que actúa como un todo y trasciende el tiempo y el espacio.

Siguiendo estos lineamientos, lo único que resta por hacer es tomar consciencia de que los seres humanos debemos vivir en conexión, en unidad entre nosotros, y con los otros niveles vivos de nuestro planeta, como lo hace el Universo. La unicidad de todo debe ser nuestra regla y ella nos conducirá a la responsabilidad mutua con nuestros semejantes, a la creación de un mundo digno que heredaremos a nuestros hijos.

NECESITO DE TODOS, NECESITO DE TI 

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Categoría: Artículos, Educación Global, Evolución, Interconexión

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