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Economía Solidaria

| 28 enero, 2015 | 0 Comentarios

Hablando de responsabilidad mutua

“He llegado al punto en que puedo indicar brevemente lo que constituye la esencia de la crisis en nuestros tiempos. Tiene que ver con la relación del individuo hacia la sociedad.
 
“El individuo está más consciente que nunca de su dependencia en la sociedad. Pero no experimenta esta dependencia como un activo a su favor, como un vínculo orgánico, una fuerza protectora, sino como una amenaza a sus derechos naturales e incluso a su existencia económica.
 
“Lo que es más, su posición en la sociedad es tal que las reacciones egoístas de su naturaleza se van acentuando, mientras que sus reacciones sociales, que por naturaleza son más débiles, se deterioran progresivamente. 
 
“Todos los seres humanos cualquiera que sea su posición en la sociedad, sufren de este proceso de deterioro. Sin saberlo son prisioneros de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solitarios y despojados de su inocente, sencilla, poco sofisticada manera de disfrutar la vida. El hombre puede encontrar un sentido a su vida, corta y peligrosa, solo a través de su dedicación a la sociedad.”
 
Albert Einstein, 1949

mutual responsability

La economía y la responsabilidad mutua

En esencia, sabemos como sería una economía basada en la responsabilidad mutua pues es la misma economía que se desarrolla al interior de la familia, en donde cada persona se desenvuelve según la necesidad y el mérito.  Tenemos a la madre, el padre, los hijos, y la familia extra. Cada uno asume un papel particular: el bebé, la madre, el padre, los abuelos, etc.

Estos roles se clasifican como sigue: el bebé es indefenso, precioso, necesita protección. El padre es tal vez el proveedor, la madre es la que cuida, administra, etc. Para determinar cómo sería una economía basada en la responsabilidad mutua, en la que cada individuo desearía proveer las necesidades de los demás, es mejor empezar con algo que ya conocemos.
Obviamente, no todas las familias actúan siguiendo el modelo de responsabilidad mutua. Pero la economía basada en la responsabilidad mutua no es una ilusión.  Después de todo, en una familia cada uno puede dar al otro lo necesario y aún así tener altercados.  Pero la familia coherente es la familia que actúa con responsabilidad mutua: cada miembro contribuye a la familia a su manera y ésta le da sustento.
La necesidad y el mérito

La familia opera conforme a la necesidad y el mérito.  Por ejemplo, todos los miembros necesitan, techo, alimento y socializar. Pero si el hijo, de quince años le dice a su padre, “Papá, voy a cumplir dieciséis, ¿me compras un carro cuando tenga mi licencia de conducir?”, entonces el padre tiene que calcular y preguntarse, “¿Es necesario comprar un auto?” La familia tiene uno o hasta más carros. ¿El hijo realmente necesita uno?

Pero, interviene el mérito. El padre sabe que el auto es símbolo de estatus, una señal de madurez, etc., entonces surge la condición: “Te compraré el auto si haces esto y aquello”. Así es que la familia funciona según la necesidad, pero también según el mérito para proveer lo necesario a cada integrante.
Cómo podría este ejemplo de la familia aplicarse a la creación de una economía que actuara en función de todo ser humano; la familia está vinculada, y cada miembro desde su nacimiento desea estar unido a ella.
Necesitamos una economía que contemple la responsabilidad mutua
Como lo señala la cita anterior de Einstein, cada persona en la sociedad está ligada a todos los demás.  Sin embargo, aunque estamos vinculados unos a los otros, y cada individuo necesita de los otros para cubrir todas sus necesidades, no percibimos que estos vínculos sean benéficos.  Por lo tanto, nuestra economía está estructurada para satisfacer al individuo y no a la sociedad en su totalidad.
Podemos alegar que si cada individuo desempeña su papel, calculado para cada uno provea a los otros, para recibir lo que necesita – y funciona – ¿quién se queja? El problema es que este camino ya no produce ganancias. Hoy en día las dificultades van en aumento. El sistema económico que construimos siguiendo el beneficio personal, ya no funciona de manera que cada generación pueda desarrollarse sobre los cimientos de la pasada, promoviendo la igualdad y eliminando la injusticia.
Necesidad y mérito en la economía 

Si consideramos el punto de la necesidad en relación a la economía en general (esto es, todos nosotros), es evidente que este sistema tiene grandes posibilidades. Por ejemplo, reportes fidedignos señalan que casi un tercio de la producción de alimentos actualmente se desecha, se bota a la basura.  Paralelamente, casi 600 millones de personas mueren al año como consecuencia de desnutrición y hambre.

Si la economía funcionara como una familia, siguiendo el sistema de necesidad y mérito, nadie tendría hambre. Ya que todos los seres humanos necesitan comer, tener un techo y cuidados de salud, etc., los excedentes de comida se entregarían a quienes lo necesitan.
Para determinar la postura del mérito, se necesitaría que tuviéramos una visión integral de la economía global: comprender que cada individuo es una parte esencial dentro de la maquinaría de la sociedad, sin la cual el aparato se deteriora y deja de funcionar.
Una nueva educación

Todos los integrantes de la sociedad deben recibir una educación que los haga conscientes de su natural dependencia en los demás, y la necesidad que los otros tienen de su labor. El resultado seria que los bienes y servicios estarían disponibles fácilmente, ya que la sociedad funciona mejor cuando los integrantes trabajan pensando en el bienestar común.  La conclusión lógica es que a cada individuo debe desempeñar su papel con responsabilidad colectiva.  Además, se deduce que al desarrollar una economía global siguiendo estos lineamientos se resolverían muchas crisis ya que cada nación depende de las otras para su supervivencia diaria.

Dentro de una sociedad responsable se trataría a todos los miembros con justicia, teniendo en cuenta que cada uno de nosotros es indispensable para el buen funcionamiento global de nuestro mundo.

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Categoría: Artículos, Crisis y Resolución, Economía

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