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Todos dependemos unos a otros

| 20 Marzo, 2015 | 0 Comentarios

Es necesario recalcar que todos dependemos unos de otros. Y estamos olvidando este principio y educamos a los niños para ser personas ambiciosas, competitivas, individualistas, que nunca piensan en sus semejantes.responsabilidad mutua

¿Qué es lo que enseñamos a los niños en el colegio? Los colegios no forman a nuestros niños para ser personas sensibles a los demás, por eso, los niños se lían a golpes, los niños no saben cómo comunicarse correctamente en la sociedad y más adelante tendrán muchísimas carencias emocionales difíciles de llenar.

Nos falta la conciencia, la comprensión, que todos los seres del mundo son dependientes unos de los otros; es debido a esto que nos causamos daño. Hemos descuidado el estudio de la parte principal de la vida – cómo llegar a ser un Ser Humano y crear buenas conexiones con los demás, que es la tarea básica con la que todos debemos cumplir, convivir con nuestros semejantes. Carecemos de los ejemplos correctos para entender qué tan graves pueden ser los resultados de nuestra actitud inapropiada hacia los demás. 

¿A partir de qué momento se debe empezar a educar a los individuos a ser seres humanos? ¿A partir de qué momento se debe empezar a educar a los individuos a ser seres humanos?  La respuesta correcta sería desde el nacimiento, luego en el jardín de niños, en el colegio, para crearle el sentido de su responsabilidad hacia los demás.

La ley de la responsabilidad mutua

Hoy en día nuestra sociedad se conduce de una forma egoísta. Cada quien actúa como quiere, dentro de los límites que marca la ley. Y con estos límites si el individuo no causa un gran daño, todo está bien.

En la sociedad integral la ley es totalmente distinta.  tiene la obligación de dar, de participar, debe integrarse a todos, conectarse con todos. La ley es una ley de participación general, de garantía; todos somos garantes unos de los otros. Es por eso que debemos enseñarles a las personas estos principios. Puesto que todos estamos conectados y dependemos de los demás, debemos llevar a cabo nuestra parte, como corresponde.  Ya hemos constatado que toda la naturaleza, la ecología, y en general todo lo que ocurre en el mundo integral y global, todo esto apunta a seguir este camino. No recibir la educación adecuada en este sentido, es lo que está acarreado todos los problemas.

Una forma de iniciar al infante, al niño y al adolescente para vivir esta idea, ante todo, en el colegio e incluso en el jardín de niños no debemos sentar a los niños frente al maestro.  Se deben  sentar en un círculo.  Si hablamos del mundo integral, de estar vinculados, de estar unidos, debemos llevar a cabo debates y estudiar cómo podemos lograr la conexión entre nosotros, cómo llegar a entendernos, descubrir cómo superamos nuestro egoísmo, para conectarnos y construir el grupo. Supongamos que sería como un equipo deportivo bien establecido, en donde la gente por fuerza tiene que conectarse, entenderse, para alcanzar el éxito por medio del esfuerzo general de la conexión.

Por ende, debemos enseñar, debemos hacer que las personas realicen este tipo de ejercicios. Y luego hacer debates, incluso grabarlos para que descubran cómo se comportan, cómo hablan. Se pueden organizar juegos de interpretación: una persona representa una parte y otra una parte contraria. Deben exponer sus razones y defenderlas. Después pueden cambiar de papel: antes tú estabas en contra de él y él en contra  tuya en algunos aspectos, y ahora se cambian los papeles, y el juego se invierte. Tú harás el papel del otro y él el tuyo.  Ya no serás el abogado defensor sino el fiscal y al revés. Es decir, es necesario mostrarles como de pronto ellos pueden hallarse en el papel opuesto. Esto ayuda a la persona a entender a los demás a pesar que estén en su contra.  Los niños entienden que cada quien tiene su punto de vista y es necesario exponerlo y respetar el de los otros.

Debemos educar de tal manera que la persona no necesite de un policía: que él mismo sea el policía de sí mismo, que sepa cómo actuar, que sea como un hábito, la costumbre se convierte en la segunda naturaleza. De esta forma se debe acostumbrar a las personas a tratarse entre sí.

Los niños deben visitar hospitales, fábricas, bancos, todo tipo de instituciones y organismos, esto es, el mundo en donde viven. Ellos observan el trabajo de la gente, y la razón de éste. En cada lugar debería haber un representante que los acompañara y les explicara. Al volver al colegio podrían realizar un debate, luego, cada uno haría un reporte de lo que observó, lo que visitó, la finalidad que persigue esa institución, qué nos aporta. Ellos concluyen que todo el mundo está conectado, que todo el mundo efectúa algo para el resto de la humanidad, y de esta forma aumentan sus conocimientos.

Es necesario llevar a cabo debates, juicios, juegos de representación,  en los cuales a veces les tocará ser jueces, o abogados defensores y después fiscales o miembros del jurado. Esto enriquece a la persona, ya que absorbe un buen número de personalidades. Más adelante en la vida podrá entender a otros, pues antes ya fue acusado, fiscal, juez, etc. La persona entiende que existen otras ideas que no son iguales a las suyas.  

Si empezaremos a hacer de los niños hombre y mujeres integrales tendremos una sociedad más justa, libre de problemas económicos, sociales, familiares, emocionales.  O por lo menos reducirlos al mínimo. 

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Categoría: Artículos, Educación Global

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